
Elegir un lugar específico para esta tarea no es fácil. Pero al pensar en un entorno que me provocase una emoción, pensé en la plaza de mi pueblo, concretamente la iglesia. Cuando escogí esta ubicación no pensé en su valor arquitectónico sino en que me provoca. Cuando estoy sentada delante de la iglesia con mis amigos, con la gente de mi pueblo, después de toda la semana con la rutina, y llega el viernes y el sábado, siento un ambiente familiar, de alegría, lleno de risas, y por eso sé que este, no es el sitio más bonito, pero es uno de los sitios que más cariño tengo de mi pueblo.

La plaza del pueblo se encuentra justo en el medio, está compuesta por una iglesia (la parte en la que me he centrado), una fuente y bares y cafeterías que la rodean. A un lado, se encuentra el ayuntamiento, y al contrario la iglesia. La iglesia es alta, de un color amarillento, casi beige. Dependiendo de las estaciones del año, la plaza se vive de diferentes formas. A destacar, el verano. Se hace de noche más tarde, por lo que cuando son las 20/21 y estamos en el bar sentadas, se puede ver como el cielo se llena de colores naranjas y rosas detrás del campanario. También se puede ver como los banderines de las fiestas del pueblo se ondean por la típica brisa de una noche de verano.
Una curiosidad de esta Iglesia es que en 1922 se derrumbo casi por completo y la revista mundo Gráfico se confundió de pueblo y dijo que la iglesia de Algemesí se derrumbo confundiendo el pueblo con el de Alginet.


Por otro lado, el invierno, cuando llegan las Navidades, se hace de noche antes, pasas por la plaza, que no está cerrada, todo lleno de luces de Navidad, con un árbol de Navidad, y ese sentimiento de familiaridad aumenta.

He escogido este lugar por el simple hecho que quería que fuese algo del pueblo, no sabía exactamente cuál, pero la plaza de mi pueblo recoge momentos tanto de mi infancia, como de mi juventud. Desde estar jugando a la peonza al salir de la iglesia, tirar petardos en fallas con mis amigas, a estar haciéndome algo en el bar de delante. Además, es claro que me produce sentimiento de cercanía, de melancolía y de familiaridad. Contestando a que si hay algún elemento molesto, allí diría que no, estéticamente hablando, podría influir la elección de color de las paredes, o que no contiene ningún tipo de detalle en la fachada, ya que, podría llegar a ser más atractiva a la vista.
Por otra parte, si tuviera que sentirme igual en otro sitio diría que no podría ser posible, ya que, actualmente vivo en valencia ciudad y por el poco tiempo que llevo aquí, aún no se ha podido encontrar ningún ambiente parecido, hay diferentes, mejore o peores, pero no iguales.
Respecto a que si las condiciones de este espacio influyen sobre sus ocupantes, diría que sí. La plaza es un lugar de encuentro entre las personas, por la mañana se llena de personas mayores, que hacen sus quehaceres, por la tarde de niños que al salir del colegio pasan para ir al horno o a la papelería, y los findes que se llena de gente joven con ganas de socializar, por eso las condiciones sí que influyen porque tanto los bancos para que se siente la gente como el borde de la fuente hacen que la plaza sea la plaza.
